La hospitalidad adquiere muchas formas diferentes dependiendo de la cultura y del lugar del mundo donde nos encontremos. Entre los esquimales es normal ofrecer a la esposa del dueño de la casa para 'mantener calientito' al huésped, en Suecia siempre tienen chocolate y galletas recién horneadas para las visitas ¿y en Guate? En Guate le echamos agua al caldo.
Así es. A nosotros no nos importa cuántos nos caigan de sorpresa, si alguien necesita quedarse a dormir en nuestra sala o los vecinos van a alegar por la bulla. Lo importante es que siempre podemos arralar el caldo con un poco de agua y asegurarnos que más gente se pueda servir. Si derrepente se aparece el nene con todos los amigos de la U para almorzar, o si la nena se trae al novio y su hermano para la cena no nos importa: siempre podemos echarle agua al caldo y que se sienten los que quieran, donde encuentren silla.
Eso sí, que le echemos agua al caldo para que más mara se atasque no quiere decir que no los vamos a pelar por macetas cuando se vayan.
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lunes, 23 de noviembre de 2009
miércoles, 14 de octubre de 2009
Palabra chapín del día 5: churrascón-pérez
Esta es una actividad social típica de la especie 'chapinicus-clasemediera'. Consiste en reunirse en el patio del que tenga chachis para limpiar el desorden, llevar chelas, frijolitos, tortillas, hacer guacamol, chirmol, juntar fuego y asar carne. Es lo que los gringos llamarían una 'Barbecue' pero sin la salsa A-1. Es lo que los argentinos llamarían 'asado' pero sin el vino. Es lo que los suecos harían en verano, pero jamás a mediados de octubre.
Por eso, los chapines organizados de Umea planean un churrasco en la casa de los únicos chapines que sí tienen casa (no tienen chachis, pero sí lavadora de platos), con los otros dos chapines llevándoselas de cocineros. La ensalada corre por cuenta de la española y el postre a cargo de la peruana. A lo mejor se nos cuela un colombiano, pero eso no es seguro todavía.
Así que haremos lo que los suecos no hacen, y lo que los chapines toman por sentado: churrascón pérez a finales de octubre con todo y 'outdoor cooking' pero sin el 'outdoor eating'. Tampoco somos tan talishtes como para aguantar comer a -5C.
Por eso, los chapines organizados de Umea planean un churrasco en la casa de los únicos chapines que sí tienen casa (no tienen chachis, pero sí lavadora de platos), con los otros dos chapines llevándoselas de cocineros. La ensalada corre por cuenta de la española y el postre a cargo de la peruana. A lo mejor se nos cuela un colombiano, pero eso no es seguro todavía.
Así que haremos lo que los suecos no hacen, y lo que los chapines toman por sentado: churrascón pérez a finales de octubre con todo y 'outdoor cooking' pero sin el 'outdoor eating'. Tampoco somos tan talishtes como para aguantar comer a -5C.
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Actividades sociales,
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viernes, 12 de diciembre de 2008
La carlota rusa y la globalización
El mundo no deja de dar vueltas y yo descubrí que ya no se puede hacer pastel de chiquiadores (alias, carlota rusa). La magia chapina de la repostería casera y barata se está perdiendo por varias razones:
La primera es que ya no hacen pudín de caramelo marca imperial de a un quetzal en Paíz. La segunda es que la leche 'la diadema' que uno compraba en bolsa ya tampoco es la más barata (el punto era usar leche barata porque igual ni se sentía la diferencia entre esa o la dos pinos) y la tercera es que la crema chantilly en polvo sabe a mantequilla grasosa... y ¡yo me recordaba que era rica! Yo culpo a la globalización por el asunto: ahora es más barato ir a comprar un pastel a 'La Holandesa' con la Tarjeta Libre y tanto comercio nos ha mejorado el paladar, cambió nuestros gustos y nos arruinó la crema chantilly para siempre.
Así que la globalización nos la hizo de nuevo.
La primera es que ya no hacen pudín de caramelo marca imperial de a un quetzal en Paíz. La segunda es que la leche 'la diadema' que uno compraba en bolsa ya tampoco es la más barata (el punto era usar leche barata porque igual ni se sentía la diferencia entre esa o la dos pinos) y la tercera es que la crema chantilly en polvo sabe a mantequilla grasosa... y ¡yo me recordaba que era rica! Yo culpo a la globalización por el asunto: ahora es más barato ir a comprar un pastel a 'La Holandesa' con la Tarjeta Libre y tanto comercio nos ha mejorado el paladar, cambió nuestros gustos y nos arruinó la crema chantilly para siempre.
Así que la globalización nos la hizo de nuevo.
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